
29 de noviembre del año del Señor de 1888
La suerte está echada... Detendremos para siempre al Templario Abberline... siempre fue un paso por delante de nosotros y de los suyos... Hemos recibido la orden de nuestro Gran Maestre Mayor de detenerlo y entregarlo a su Orden para que hagan justicia... A cambio, el Gran Maestre de la Orden de los Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón ha prometido la ansiada Paz... pronto conoceremos los términos de ese acuerdo si logramos detener a Abberline... Lo haremos en un sitio público en la Estación de Kings Cross cuando vaya a recoger a su esposa que supuestamente regresa de Oxford donde está alejada de todo este horror que está sufriendo Londres. Una carta de su mujer interceptada por nuestros assassins nos ha permitido falsificarla y tender la trampa a Abberline.




Todo ha acabado Abberline... o Jack si lo prefieres... Tenemos pruebas... todo el cuidado que has tenido en tus crímenes y cartas... no lo tenías en tu despacho... Destripador...
Date preso tu y tu guardaespaldas... Sabe él quién eres en realidad o trabajabais juntos... eso explicaría las incongruencias en las cartas que enviaste a la prensa y a la policía.
¡Maldición..! En el fondo de mi sabía que al final seriáis vosotros quienes me atraparíais... y no mis ingenuos hermanos Templarios. A éste ¡dejadle ir! es uno de mis hermanos... pero nada sabe de los asesinatos de Whitechapel. Me presento... Soy el Gran Maestre del Imperio Británico de la Orden del Templo de Salomón....al que no me atraeréis sin luchar...


